The Factory School analiza cómo la inteligencia artificial empieza a transformar los procesos de trabajo en arquitectura a partir de la experiencia de sus alumnos y de los últimos datos del sector. La escuela iniciará el 19 de octubre una nueva convocatoria de su Programa Profesional de IA para Arquitectura
La IA en arquitectura está entrando en una nueva etapa. La cuestión ya no es únicamente qué puede generar, sino cuánto puede mejorar los procesos de trabajo de un estudio.
El RIBA AI Report 2026 muestra que el 74 % de los estudios de arquitectura encuestados ya utiliza inteligencia artificial en al menos parte de sus proyectos. Entre quienes la han incorporado, el 75 % afirma haber mejorado su productividad y el 57 % señala un retorno positivo de la inversión.
Hay otro dato especialmente revelador: solo el 17 % considera que la IA haya mejorado sus diseños. La principal aportación de la tecnología está apareciendo, por tanto, en otro lugar: acelerar tareas, gestionar información y reducir parte de la carga operativa que rodea al proyecto arquitectónico.
El valor de la IA no está solo en generar imágenes
RIBA identifica aplicaciones que van desde la visualización inicial hasta la comprobación normativa, la gestión de proyectos, la gestión del propio estudio o el desarrollo técnico. Es precisamente ahí donde algunos arquitectos empiezan a encontrar el mayor retorno.
Ginés Ridao, arquitecto con más de 15 años de experiencia en su propio estudio y alumno del Programa Profesional de IA para Arquitectura de The Factory School, asegura haber conseguido un aumento de productividad de hasta el 80 % después de trasladar estos sistemas a sus propios encargos.
El resultado que más destaca no es producir más, sino haber conseguido liberar un día de su semana para pensar en el negocio y en sus proyectos.
«Cuando mejoras tu flujo y tu productividad, empiezas a sacar ese trabajo y te empiezas a liberar».
Su experiencia refleja una transición que también señala RIBA, utilizar la IA para reducir tareas rutinarias puede devolver tiempo al arquitecto para centrarse en creatividad, relación con clientes, colaboración y toma de decisiones.
De preguntar a ChatGPT a construir un flujo de trabajo
El reto está precisamente en pasar del uso puntual de una herramienta a su integración dentro del proceso profesional.
Jose Barastegui, también arquitecto con más de 15 años de experiencia, comenzó la formación de The Factory School buscando algo que fuera más allá de generar renders o realizar consultas aisladas. Durante el programa ha aplicado IA a la arquitectura en el análisis de normativa y documentación vinculada a parcelas, utilizando asistentes configurados con fuentes específicas.
Su valoración es clara; poder filtrar grandes cantidades de documentación y obtener un primer análisis estructurado supone «un ahorro de tiempo increíble».
La IA no elimina aquí el criterio profesional. Cambia dónde dedica su tiempo el arquitecto: menos a localizar y ordenar información y más a comprobarla, interpretarla y tomar decisiones.
El siguiente reto: aprender a implementarla
La adopción de la inteligencia artificial en el sector de la arquitectura y la construcción está avanzando más rápido que la capacidad de muchos profesionales para incorporarla a sus procesos reales.
El cambio que comienza a observarse de cara a 2027 no va a consistir simplemente en utilizar más herramientas, sino en crear métodos de trabajo en los que la inteligencia artificial tenga una función concreta, verificable y supervisada por el profesional.
Con este enfoque, The Factory School iniciará el próximo 19 de octubre una nueva convocatoria de su Curso de IA para Arquitectura, orientado a trasladar la inteligencia artificial a procesos reales del proyecto arquitectónico.
La evolución del sector apunta así a una idea cada vez más clara: la ventaja no estará en tener acceso a la IA, sino en saber qué delegar en ella para recuperar tiempo para aquello que sigue dependiendo del arquitecto.






